En toda comunicación necesitamos dos elementos: uno es el emisor, que es el encargado de enviar un mensaje, y el otro es el receptor, quien lo recibe. Sin embargo, no pueden existir ambos sin haber un motivo que origine un mensaje. A su vez, la comunicación puede basarse por forma escrita, como así también de forma oral.
La fonética es la rama de la lingüística que estudia la producción y la percepción de los sonidos de una lengua. A su vez, se subdivide en: la fonética experimental, la fonética articulatoria, y la fonemática o fonética acústica.
La fonética experimental es la que estudia los sonidos orales, reuniendo los datos sobre la emisión y la producción de las ondas sonoras que configuran el sonido articulado. Utiliza instrumentos como los rayos X y el quimógrafo, que traza las curvas de intensidad. La segunda rama es la fonética articulatoria, que es la que describe qué órganos orales intervienen en su producción, en qué posición se encuentran y cómo esas posiciones varían los distintos caminos que puede seguir el aire cuando sale por la boca, nariz, o garganta, para que se produzcan sonidos diferentes. No se ocupa de todas las actividades que intervienen en la producción de un sonido, sino que selecciona sólo las que tienen que ver con el lugar y la forma de articulación.
Toda palabra que pronunciamos es producto de una serie de movimientos en los que intervienen varios órganos, que actúan gracias al cerebro y que constituyen el aparato fonador. Estos órganos son: órganos de respiración, órganos de fonación y órganos de articulación. El primero está formado por los pulmones, los bronquios y la tráquea. Los pulmones poseen dos movimientos: La inspiración, y la espiración. La fonación se da en este segundo movimiento, que es más largo que el primero. A su vez, los órganos de fonación son las cuerdas vocales, elemento clave del aparato fonador. Éstas son dos pequeños músculos elásticos. Si se abren y se recogen a los lados, el aire pasa libremente y respiramos. Si, por el contrario, se juntan, el aire choca contra ellas, produciendo el sonido que denominamos voz. Por último, están los órganos de articulación: Una vez que el aire llegó a la laringe podemos hablar de sonidos, que son distintos según las posiciones de estos órganos al hablar. La cavidad nasal es un órgano de articulación, y actúa como una verdadera caja de resonancia.
En este sentido, no todas las personas pronuncian sonidos de la misma manera. En ello influyen factores de todo tipo: el estado emocional, la relación que mantengamos con el receptor, la edad, el sexo, etcétera.
Por otro lado, la encargada de estudiar el significante de la lengua es la fonología, que se interesa en los sonidos ideales que están en la mente de todas las personas. Estudia los elementos fónicos que constituyen el significante de los signos lingüísticos y que sirven para crear mensajes diferentes. Por ejemplo, en castellano la r presenta variantes. Así, por ejemplo, no es lo mismo decir pero que perro. Se trata de fonemas diferentes y a ellos será a los que dedique su estudio la Fonología. Además, difiere de la fonética, que estudia las características de los elementos fónicos independientemente de su función en la comunicación.
Por otra parte, existen los fonemas y los alófonos. Los primeros son las unidades mínimas en el plano de la lengua y del código, y son distintivos. Cada lengua tiene un número limitado de fonemas, que son comunes a todos los hablantes en un momento dado, y que, según la selección y combinación que se haga con ellos, constituyen los diferentes significantes que tienen los signos lingüísticos. Los alófonos, en cambio, son las realizaciones concretas, fonéticas, de los fonemas, de acuerdo con los elementos fónicos que entren en contacto. Son sonidos del habla, y variantes fonéticas de un sonido real. Por ejemplo, en castellano la e inicial de la palabra “ejes” es más abierta que la segunda; sin embargo, si pronunciamos la e más o menos abierta no cambiamos nunca el significado de las palabras. Estas dos realizaciones concretas son variantes fonéticas alófonos que posee un fonema.