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Una consultora española desarrollarará la marca Londres

Jueves, 4 de febrero de 2010 Sin comentarios

La consultora Saffron será responsable de desarrollar la estrategia de marca de la capital británica, que contribuirá a promocionar la ciudad en todo el mundo, antes y después de los Juegos Olímpicos de 2012.

Tras un proceso de selección abierto y altamente competitivo, que empezó el año pasado en Londres, la multinacional de origen español Saffron Brand Consultants ha sido designada para crear la identidad de marca de la capital británica.

El proyecto tiene cuatro objetivos básicos:
- crear una marca única para Londres
- definir la visión para la ciudad, más allá de los Juegos Olímpicos del 2012
- conectar a todas las instituciones y organizaciones públicas de la ciudad en torno al nuevo posicionamiento e identidad
- integrar la promoción internacional de la capital dentro de la estrategia del gobierno de la misma

Se espera que el plan de promoción de la nueva marca incluya múltiples canales y formatos. De este modo, se prevé que ésta sea utilizada en actos públicos en Trafalgar Square, en ferias internacionales y de carácter comercial, así como en acontecimientos deportivos mundiales de alto nivel. La marca también se pondrá al servicio de aquellas organizaciones que representan los intereses de la ciudad en el Reino Unido y a nivel internacional.

El alcalde de Londres, Boris Johnson afirmó que “Londres es, sin lugar a dudas la ciudad más dinámica del mundo y lo que buscamos es una serie de plataformas comerciales que transmitan el dinamismo y la variedad que ofrece esta maravillosa ciudad. Tenemos que decirle al mundo que Londres es una ciudad genial para visitar, estudiar y para trabajar.”

Daniel Ritterband, el director de marketing de la autoridad municipal, añade que “es esencial que Londres tenga una identidad de marca clara, incluso antes de que se convierta en el foco de atención en 2012. Tenemos que explotar al máximo la fantástica la oportunidad que presentan los Juegos, no solo desde el punto de vista deportivo, sino para las empresas y organizaciones que están aquí. Saffron ha sugerido unas ideas fantásticas para crear una identidad de marca consistente, clara, que reafirma la identidad y carácter de Londres así como los mensajes que queremos comunicar al mundo.”

Jacob Benbunan, Socio y Consejero Delegado de Saffron, confiesa: ‘Estamos encantados de haber ganado este proyecto para crear una identidad de marca para Londres que refleje la fuerza y la variedad de la ciudad.” A sus espaldas, otros proyectos importantes de este tipo, que han ayudado, por ejemplo, a impulsar la imagen tecnológica de España en el extranjero (con la marca que creó para ICEX en 2006 – España, technology for life).

Saffron Brand Consultants es una consultora de marca española con oficinas en Madrid, Londres, Nueva York, Bombay y Viena. Fundada en 2001 por Jacobo Benbunan y Wally Olins, se trata de una compañía especializada en crear y gestionar la identidad corporativa e imagen de marca de empresas, países e instituciones.
Saffron es responsable de la creación y reposicionamiento de marcas tan relevantes como Yoigo, Vueling, Bankinter, Indra, Mondragón, Madrid Open, Dynamobel, en España, y Lloyd’s of London, Swiss Re, Turkcell, Litro, Apollo, Raiffeisen, C&A, Baker&McKenzie, entre otras, en el extranjero.

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Google, Microsoft y Coca-Cola son las marcas más valiosas según el BrandZTop 100

Lunes, 4 de mayo de 2009 Sin comentarios

El cuarto ranking anual de BrandZ de las 100 Mejores Marcas del Mundo publicado por Millward Brown Optimor demuestra que las marcas logran sostener su valor a pesar del duro entorno económico. El ranking identifica el valor en dólares de las marcas. Esto se logra al combinar datos financieros con investigaciones acerca de consumidores y usuarios de empresa a empresa (B2B). El valor de las 100 mejores marcas sostuvo su valor a $1.95 billones (un aumento marginal 1,7 por ciento).

Google es número uno con un valor de $100 mil millones, Microsoft ocupa el segundo lugar con $76.2 millones y Coca-Cola entra top 3 por primera vez con $67.6 mil millones.

En total son 15 las marcas que entraron al ranking este año. Pampers es la marca que ingresa con el mayor puntaje en el puesto N° 31, seguida por Nintendo (N° 32) y VISA (N° 36). Las tendencias que se pueden identificar en el ranking de este año son:

Valor: A las marcas que representan una buena relación precio-calidad les fue bien, tanto en calidad como en precio, por ejemplo Wal-Mart (+19 por ciento), ALDI (+49 por ciento) y Auchan (+48 por ciento). H&M (+8 por ciento) es ahora la marca número uno en indumentaria.

Pequeños gustos: La gente todavía se da esos pequeños gustos aun cuando el presupuesto es limitado. A las marcas como McDonald’s (+34 por ciento), Marlboro (+33 por ciento) y Budweiser les ha ido bien (+23 por ciento).

Hogar: Las marcas que pueden disfrutarse en el hogar han tenido un fuerte incremento. Estas incluyen las marcas de compras online: Amazon (+85 por ciento) y eBay (+16 por ciento); Café que se puede preparar en el hogar: Nespresso (+27 por ciento) y Nescafe (+23 por ciento); y los juegos — por primera vez, Nintendo saltó al lugar no. 32.

Servicios inalámbricos: La creciente popularidad de usar Internet en aparatos portátiles como el iPhone y el BlackBerry hizo que la categoría de empresas de celulares creciera fuertemente, impulsado por una demanda de servicios de datos. Este año Vodafone entra en el top 10 por primera vez (+45 por ciento).

“En el entorno actual, en el que el valor de muchos negocios ha caído, la marca se ha transformado en algo aun más importante ya que puede contribuir a mantener a las compañías en tiempos difíciles”, dijo Joanna Seddon, CEO Millward Brown Optimor. “Los que siguen invirtiendo en su marca se posicionarán mejor para el crecimiento de su negocio cuando la situación económica comience a mejorar que aquellos que han recortado el presupuesto”. Eileen Campbell, CEO Global de Millward Brown dijo con respecto al ranking que “en tiempos en que la inversión en marketing se controla más que nunca, este ranking es una forma con que cuentan los expertos en marketing para identificar el valor que su marca está creando para el negocio.”

1- Google

2- Microsoft

3- Coca-Cola

4- IBM

5- McDonald’s

6- Apple

7- China Mobile

8- General Electric

9- Vodafone

10- Marlboro

11- Walmart

12- CBC Asia

13- Nokia

14- Toyota

15- UPS

16- Blackberry

17- HP

18- BMW

19- SAP

20- Disney

21- Tesco

22- Gillette

23- Intel

24- China Communication

25- Oracle

26- Amazon.com

27- Bank of China

28- AT&T

29- Louis Vuitton

30- HSBC

31- Pampers

32- Nintendo

33- Cisco

34- Verizon

35- Porsche

36- Visa

37- Wells Fargo

38- Santander

39- Net Docomo

40- Mercedes-Benz

41- Bank of America

42- Dell

43- Accenture

44- Pepsi

45- L’Oréal

46- American Express

47- Carrefour

48- RBC

49- Citi

50- Honda

51- Siemens

52- Budweiser

53- Orange

54- ebay

55- BBVA

56- Colgate

57- Target

58- H&M

59- Nike

60- Subway

61- TD

62- Movistar

63- T Mobile

64- Wrigley’s

65- Auchan

66- Chase

67- Nissan

68- DHL

69- FedEx

70- The Home Depot

71- MTS

72- Burauh

73- Canon

74- Aldi

75- Avon

76- Zara

77- O2

78- Standard Chartered

79- Red Bull

80- China Merchants Bank

81- Yahoo!

82- Hermés Paris

83- J.P.Morgan

84- Ariel

85- Tide

86- Gucci

87- MasterCard

88- Goldman Sachs

89- Starbucks

90- Barclays

91- State Farm Insurance

92- Morgan Stanley

93- ING

94- KFC

95- Ikea

96- Nivea

97- Sprit

98- Bradesco

99- TIM

100- Lowe’s

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El producto/marca en la planificación de medios

Domingo, 3 de mayo de 2009 Sin comentarios

Es el punto de partida sin el cual no puede arrancar ninguna planificación. Ninguna acción publicitaria ni de planificación puede realizarse de espaldas a un producto ni iniciarse sin un consentimiento suficiente del mismo.
Tomamos la palabra producto en sentido amplio, ya que incluimos no sólo objetos físicos y tangibles, como un ordenador o un reloj, sino también servicios (un banco, unos grandes almacenes) y, aunque con menos frecuencia, ideas o conceptos que afectan al bien común o al interés de determinados grupos (por ejemplo, campañas para la prevención de accidentes o por cuenta de partidos políticos). En todos los casos hablamos de “producto” y, aunque la expresión resulte a veces sorprendente, tenemos que habituarnos a entender el concepto en toda su amplitud, ya que las herramientas que hay que aplicar para su estudio son siempre las mismas.
El producto es sí (su composición, sus puntos fuertes y débiles, los aspectos que lo diferencian de sus competidores, la imagen que de él tengan los consumidores actuales o potenciales y los objetivos que para él se fijen) es responsabilidad del fabricante. El planificador de medios tiene que conocerlo para poder programar una campaña adecuada al mismo y seleccionar unos medios y soportes que vayan acordes con su naturaleza y características. Pero poco o nada puede hacer para modificarlo. Por ello, toda la información relativa al producto tiene que ser considerada como un dato, ya que le viene de afuera.
El planificador debe tener muy en cuenta tres aspectos relativos al producto:

1. La posición del producto en cuanto a su ciclo de vida es especialmente importante a la hora de planificar medios. Si se trata de un lanzamiento, la selección de medios y soportes será completamente distinta si se trata de un producto en plena madurez o en declive.
El lanzamiento de productos tangibles necesita hacerse a través de medios que puedan reflejar el aspecto de los mismos, es decir, medios que poseían imagen (prensa, televisión, cine) y permitan mostrarlo. En cambio, una vez que ya está lanzado y es suficientemente conocido por los consumidores, no es tan necesario mostrar el producto y sus formas de uso y puede anunciarse con medios carentes de imagen. A su vez, la imagen puede necesitar color o movimiento ( o ambas cosas) y es preciso tener en cuenta este aspecto a la hora de seleccionar los soportes.
Por otra parte, cuando se trata de lanzamientos o relanzamientos, se necesita una campaña que garantice una penetración lo más rápida posible. En cambio, cuando el producto a anunciar ya está introducido en el mercado, puede ser conveniente mantener una presencia publicitaria menor, aunque constante. Estas circunstancias exigen la utilización, en el primer caso, de medios audiovisuales (de penetración mucho más rápida, sobre todo la televisión) mientras que el segundo, puede ser aconsejable la utilización de medios impresos, de más lenta penetración pero cuyo efecto es más prolongado.

2. La adecuación del medio al producto también debe cuidarse. Hay productos sencillos, cuya mera presentación puede incitar a la compra. Por el contrario, hay productos complicados (todas las máquinas, todos aquellos que implican funcionamiento) y deben anunciarse en medios que se presenten a explicaciones de tipo técnico. En este caso, los medios impresos son fundamentales, ya que los audiovisuales, mucho más volátiles, o el medio exterior, que se percibe de una sola ojeada, no permiten textos muy largos.

3. Adecuación del medio a la imagen del producto. Es uno de los aspectos más importantes de la planificación. En período de lanzamiento, la imagen que los consumidores obtienen del producto viene dada principalmente por la publicidad. La responsabilidad del publicitario al planificar la campaña es relativamente mayor que cuando se hace una campaña para un producto que ya está en el mercado, ya que en este caso, la imagen del mismo se comunica no sólo a través de la campaña sino también a través del propio producto y de los comentarios y comunicadores que puedan haber tenido lugar por parte de los consumidores.
Hay productos para los que se pretende una imagen popular, que cale entre amplias capas de la población y genere muchas ventas a un precio no muy elevado. Por el contrario, hay productos a los que se quiere dotar de una imagen selecta, ya que su éxito está en que pocos consumidores los adquieran a un alto precio. En todo caso, el prestigio del medio se transfiere al producto anunciado. Y si bien no puede hablarse hoy en España de medios más o menos prestigiosos, sí puede afirmarse de los soportes. El contenido editorial, el tono y el estilo del programa o sección donde se inserta un anuncio hacen por el prestigio del producto anunciado tanto o más que el contenido creativo de la propia campaña publicitaria que, por otra parte, también habrá de ser cuidado. Lo mismo puede decirse de los aspectos formales. Soportes bien cuidados técnicamente, con una buena impresión y un buen papel si se trata de medios impresos, que utilizan buenos profesionales y se valen de buenos instrumentos técnicos, comunican una alta imagen de sí mismos y de los productos que en ellos se anuncian.

Autor: Ma. Ángeles González Lobo y Enrique Carrero López en Manual de Planificación de Medios. Ed. Escuela Superior de Gestión comercial y Marketing (ESIC) Madrid. 1999

El prestigio de la marca

Domingo, 3 de mayo de 2009 1 comentario

Mientras crece el rol de las Pymes en el actual ciclo económico, surgen en paralelo requerimientos a los que se les ha prestado poca atención. Uno de ellos es la importancia que tiene la marca (branding) en la fidelización de usuarios o consumidores.
Una empresa tiene un valor por distintos factores. Los más conocidos se refieren a la capacidad instalada y al potencial de facturación anual, en un entorno económico previsible. Se acepta que esos elementos constituyen el 60 ó 70 por ciento de la valorización, pero queda un margen para intangibles que también suman valor. En ese espacio debe incluirse la fortaleza de la marca o las marcas que la empresa comercializa.
Para argumentar sobre el tema, pasó por Santa Fe (Argentina) Néstor Díaz, experto en branding, convocado por la Cámara de Comercio Exterior, quien dio una charla ante un nutrido grupo de pequeños y medianos empresarios de la región. El evento se suma al plan de difusión sobre los beneficios que otorga la Secretaría Pyme del gobierno nacional (Sepyme), a distintos requerimientos empresariales, que pueden gestionarse a través de la cámara santafesina.

Poca información
Para muchos pequeños y medianos empresarios, el tema marcario se circunscribe a la propiedad legal de un nombre, de un isotipo o de un logotipo. Pero tienen poca información sobre el valor que ese elemento puede agregar al éxito de un producto o servicio.
Para el experto, un primer ítem a tener en cuenta es que toda marca debe pasar por un proceso de “creación”, que incluye el análisis de la visión y misión de la compañía. “La razón de ser de la empresa es la esencia de una marca. Todo el discurso que se elabora cuando se establece la filosofía de la organización, debe transmitirse a través de la marca”, dice.
A ese primer análisis, deben agregarse otros: Valores, que definen la conducta de la empresa en el mercado; Atributos, divididos entre tangibles (calidad o rendimiento del producto) e intangibles, que son los que el usuario o consumidor puede atribuirle, y finalmente “lo que se ve”, que es la asociación que se produce entre la marca y conceptos como garantía, confiabilidad o pertenencia a determinado grupo. En definitiva, todo apunta a crear una relación subjetiva (emocional), entre la marca y el entorno en donde opera.

No sólo el producto
Según Díaz, la fortaleza marcaria se extiende a todo punto de contacto entre la empresa y los involucrados en su operatoria, ya se trate de clientes externos o internos. En ese esfuerzo deben sumarse: packaging, argumento de venta, folletería, tarjeta personal, página web, marketing directo en ferias u otros eventos, piezas publicitarias si las hubiese y hasta el modo en que atiende la telefonista.
“Obviamente, cuando una marca tiene más puntos de contacto, existen más oportunidades de ir construyéndola en la mente del consumidor. En la medida en que haya pocos puntos de contacto, por ejemplo limitarse a una presentación correcta del packaging, todo será más lento y difícil, porque en las góndolas, el consumidor es bombardeado por decenas de otras marcas que están buscando ese mismo lugar”.
Se le comenta a Díaz que, más allá de que su definición es cierta, existe la idea que un proceso de ese tipo parece estar reservado a grandes marcas o empresas que compiten por el consumo masivo. ¿Puede una Pyme asumir el costo que significa crear una marca?
“Construir una marca no es privativo de las grandes compañías -dice el experto. Las que hicieron punta fueron ellas y marcaron la cancha demostrando cómo se construye una marca. La metodología es la misma para construir una marca poderosa, que pelea en grandes mercados o para una Pyme. Hay que adaptar las cosas. La inversión necesaria no es la misma, pero los elementos sí lo son”.>

Tendencias
Díaz, que atiende firmas como Roemmers, Molinos, SanCor y Central Puerto, comenta que desde hace 3 años, llega a su estudio en Buenos Aires una cantidad creciente de consultas de pequeñas y medianas empresas. “No es una avalancha -se sincera-, pero comienza a existir una tendencia, sobre todo de aquellas Pymes que exportan o tienen intención de exportar”.
Pero el fenómeno también se registra en empresas que sólo apuntan al mercado local. “Durante la crisis -dice- algunas segundas marcas lograron instalarse y ahora se mantienen en su nicho. Al punto que los supermercados, que vieron el filón, han comenzado a vender sus propias segundas marcas. Las empresas con segundas marcas están haciendo grandes esfuerzos, con niveles de inversión acordes con su mercado, pero también esas segundas marcas hay que construirlas”.
Se le recuerda a Díaz que hay marcas ya existentes, de pequeñas y medianas empresas, que se establecieron durante la crisis, pero que ahora tienen dificultades para mantener su posicionamiento. Responde: “Debe hacerse un diagnóstico. Puede ser la gráfica, puede ser el discurso o algún otro intangible y puede corregirse. No se trata de cambiar la marca, sino de reelaborarla”.

En el branding está el negocio
El branding es un concepto abstracto que se podría definir como el proceso de creación y gestión de una marca, y consiste en lograr muchas cosas a la vez, entre otras: posicionamiento, mantenimiento, recordación y reconocimiento de un producto o servicio.
Tradicionalmente, la noción de marca estuvo muy asociada con el diseño gráfico y al talento del profesional que podía encontrar una imagen fuerte y perdurable. Pero, a partir de los años 80 del siglo pasado, se fueron sumando nuevos elementos, que transformaron esta disciplina en una “ejecutora” -con obligado talento- de la información que debía comunicar el diseño.
Tom Peters, el conocido gurú empresarial que surgió al conocimiento público en 1982 con su libro “En busca de la excelencia”, razona que en el mundo de los negocios, diferenciarse se tornará cada vez más difícil, ya que la calidad y el costo de los productos tienden a estandarizarse. Es por eso que ve como una clave el poder de las marcas, que sí tienen la oportunidad de establecer una diferencia con la competencia.
Esa diferenciación -a igualdad de productos- tendrá soporte en lo que llama intangibles de una empresa. Los elementos tangibles son fácilmente desarrollados y pueden ser analizados y copiados por un competidor (benchmarking). Por eso, la auténtica clave del éxito empresarial está en los intangibles (las cosas que no pueden ser medidas con números y replicadas), que se identifican como el valor, la credibilidad y la singularidad de una marca.
Para Peters, la imagen de marca es de donde proviene la capitalización de mercado y es mucho más que el marketing o los logotipos. Tiene que ver con la pasión, con la historia que se quiere contar, con la causa que motiva a la empresa. Las historias y experiencias -dice- en el futuro serán más importantes que los productos; la capacidad para transmitir emoción es lo más importante en un mundo controlado por la tecnología.
Peters desarrolla este pensamiento en su libro “El meollo del branding”, donde augura que en un futuro inmediato lo definitorio será la marca, en la medida en que ésta logre la fidelización de usuarios o consumidores, mediante la corriente de empatía que despierte la comunicación emocional.

Autor: Félix Canale. Publicado en diario El Litoral (Santa Fe) 05/12/2006

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El concepto de ciclo de vida del producto

Domingo, 3 de mayo de 2009 Sin comentarios

Decir que un producto tiene un ciclo de vida es afirmar 4 cosas:

1. Los productos tienen una vida limitada
2. Las rentas de los productos pesan por etapas bien definidas, cada una de las cuales presenta diferentes retos, oportunidades y problemas para el que los vende.
3. Las utilidades suben y bajan en las diferentes etapas del ciclo de vida del producto.
4. Los productos requieren diferentes estrategias de marketing, financieras, de fabricación, de compras y de recursos humanos en cada etapa de su ciclo de vida.

El ciclo de vida de un producto se divide en 4 etapas:

1. Introducción: período de crecimiento lento de ventas a medida que el producto se introduce en el mercado. No hay utilidades en esta etapa debido a los elevados gastos en que se incurre con la introducción del producto.
2. Crecimiento: período de rápida aceptación por parte del mercado y considerable mejora en las utilidades.
3. Madurez: período en que se frena el crecimiento de las ventas x que el producto ha logrado la aceptación de la mayoría de los compradores potenciales. Las utilidades se estabilizan o bajan debido al aumento de la competencia.
4. Decrecimiento: el período en el que las ventas muestran una curva descendente y las utilidades bajan.

El concepto de ciclo de vida del producto (CVP) puede servir para analizar una categoría de productos (licores) una forma de producto (licor blanco) un producto (vodka) o una marca (Smirnoff).

• Las categorías de productos tienen los ciclos de vida más largos. Muchas categorías de productos permanecen en la etapa, madura indefinidamente y sólo crecen al mismo ritmo que crece la población. Algunas categorías de productos importantes -diarios, máquinas de escribir- al parecer han ingresado en la etapa de decrecimiento de CVP. Otras -los faxes, teléfonos celulares, agua embotellada- están obviamente en la etapa de crecimiento.

• Las formas producto siguen el CVP más fielmente. Las máquinas de escribir manuales pasaron por las etapas de introducción, crecimiento, madurez y decrecimiento; sus sucesoras -las máquinas de escribir eléctricas- pasaron por esas mismas etapas.

• Los productos siguen el CVP estándar o bien una de sus formas variantes.

• Las marcas de producto pueden tener un CVP corto o largo. Aunque muchas marcas nuevas mueren prematuramente, otras como Ivory, Jell, o Hershey’s, tienen un CVP muy largo y sirven para lanzar y dar nombre a productos nuevos.

Autor: Luis Bassat en ‘El libro rojo de la publicidad’. Ed. Folio. Barcelona 1994

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Conflicto legal por la utilización de nombres propios como marcas

Domingo, 3 de mayo de 2009 Sin comentarios

El pasado 30 de marzo de 2006 el Tribunal de Justicia Europeo dictó resolución en el asunto C-259/04, que enfrentaba a ELIZABETH FLORENCE EMANUEL con CONTINENTAL SHELF 128 LTD. Elizabeth F. Emanuel fue la diseñadora de diversos trajes de la primera esposa del príncipe Carlos de Inglaterra, Diana de Gales. Entre ellos, fue la diseñadora del traje nupcial de la princesa en su boda celebrada el 29 de Julio de 1981. Como comentó el Abogado General Sr. Ruiz-Jarabo a pie de página, sólo la cola del traje alcanzaba los 8 m de largo, utilizándose para la confección de la prenda 25 mts. de seda y tafetán, 91 de tul, 137 de malla para el velo y 10.000 lentejuelas de nácar y perlas.
La cuestión que se debate no tiene, sin embargo, nada que ver directamente con el traje, sino con una marca, ELIZABETH EMANUEL, que creó la diseñadora de ese traje, la Sra. Emanuel, pero que en la actualidad es titularidad de una empresa en la que ella no participa.
La Sra. Emanuel ha solicitado que se caduque la marca ELIZABETH EMANUEL, que ella creó, al poder inducir a confusión al no estar ella ya vinculada con la empresa que actualmente utiliza la marca.
La marca ELIZABETH EMANUEL fue solicitada en el año 1997 por una empresa llamada ELIZABETH EMANUEL PLC., que la Sra. Emanuel constituyó conjuntamente con HAMLET INTERNATIONAL PLC., que le dio apoyo financiero.
La Sra. Emanuel transmitió a esta empresa su empresa de diseño y venta de prendas de vestir con todos los activos, incluyendo su fondo de comercio y la solicitud de la marca, registrada en el año 1997 ya a nombre de la empresa.
En Septiembre de 1997 la Sra. Emanuel sufrió dificultades financieras y suscribió un nuevo contrato con una tercera empresa, FROSTPRINT LTD., a la que setraspasó el negocio, su fondo de comercio y el signo registrado. En la nueva empresa, que pasó a llamarse ELIZABETH EMANUEL INTERNATIONAL LTD., la Sra. Emanuel era una empleada, que dejó de trabajar para la empresa un mes más tarde. Posteriormente, en Noviembre de 1997, la marca registrada fue cedida a otra empresa, siendo en la actualidad titularidad de CONTINENTAL SHELF 128 LIMITED.
En estas circunstancias se plantearon al Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas una serie de preguntas, relativas a la incidencia del posible error que puede sufrir considerando que una persona concreta está ligada a la empresa por reflejar la marca su nombre, y qué elementos deben tenerse en cuenta. El Tribunal ha seguido en su resolución la opinión del Abogado General, Sr. Ruiz Jacobo-Colomer.
Este ha recalcado en su opinión que las marcas, a pesar de ser bienes inmateriales, pueden perfectamente ser objeto del comercio, y en su régimen impera el principio de autonomía de la voluntad, incluyendo la cesión de uso, la enajenación a título gratuito u oneroso, la transmisión de la marca disociada del resto de los elementos patrimoniales de la empresa (lo cual no estaba permitido en todos los regimenes de marcas anteriormente, siendo ahora sin embargo aceptado por los sistemas jurídicos de los estados miembros de la Unión Europea).
Resalta el Abogado General, Sr. Ruiz-Jarabo Colomer también el principio general de que salvo que exista una causa (dolo, violencia, fraude de Ley, etc), que aquí no se ha alegado, el principio general de la buena fe parece impedir que una persona que vende sus derechos, de la naturaleza que sean, posteriormente los reclame a un tercero alegando cualquier causa. En palabras del Abogado General “la lógica aconseja cargar con las consecuencias de un acto de libre disposición, siempre que no concurra una razón que justifique la recuperación de lo cedido”.
En cuanto a la caducidad de una marca por provocar la misma error en el consumidor, ha de tenerse en cuenta que la función esencial de una marca es proporcionar al usuario final la identidad de origen del producto o servicio, para que los distinga de los de otra procedencia. El consumidor medio, siguiendo la definición habitual del Tribunal de Justicia Europeo, es un consumidor normalmente informado, razonablemente atento y perspicaz, sin encargar informes periciales o sondeos de opinión.
En cuanto a los nombres propios como marcas, el Tribunal de Justicia ya ha indicado reiteradamente (p.ej. sentencia NICHOLS, C-404/02) que los criterios de prescripción respecto de las marcas compuestas por nombres de personas deben apreciarse de forma similar a cualquier otro tipo de marcas. No se pueden aplicar ni condiciones más rigurosos para determinar su capacidad de singularizarse respecto de los competidores ni hay razón alguna para otorgar a los apelativos personales un trato especial.
Pasando a estudiar qué se entiende por error, el Juzgado General considera que el error debe estar producido por características intrínsecas de la marca. Si, por ejemplo, la marca menciona un material como integrante del producto que el producto no tiene en su composición, sí estaríamos ante un dato directamente derivado de la marca que causaría confusión entre los consumidores. Pero esto, en opinión del Abogado General Ruiz-Jarabo no ocurre en esta ocasión. El Legislador permite traspasar signos incluso con independencia de la venta de la empresa o licenciar una marca, por lo que quiebra la identidad entre el nombre de la persona y el signo registrado.
Por otro lado es la propia persona que creó el signo la que rompió el vínculo con el operador económico que fabrica los bienes. Fue ella quien vendió, aceptando que el signo fuera propiedad de una persona, en este caso jurídica, distinta.
Por lo tanto, no hay inducción a error en el caso que aquí nos ocupa.
El Tribunal ha resuelto en el sentido de que el nombre ELISABETH EMANUEL no puede ser considerado por sí mismo como de tal naturaleza que engañe al público sobre la naturaleza, calidad u origen geográfico del producto que designa.

Autor: Patricia Koch del staff del Estudio Herrero y Asociados. pkoch@herreroasociados.es