Lunes, 16 de marzo de 2009
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LONDRES. Se espera que los ingresos provenientes de anuncios publicitarios televisivos tradicionales caerán en un 75 por ciento en 10 años, resultando en un valor estimado de US$ 13,1 mil millones en Estados Unidos, según un análisis de Generator Research.
En su reporte, Television Advertising: An Irreversible Decline?, Generator pronostica que sólo el 25 por ciento de publicidad televisiva al 2010 será el spot publicitario como lo conocemos. En su lugar, el futuro podría estar en ofrecer tres tipos de anuncios designados por Internet. El primero sería enviado a televisores que reciban Internet. Generator espera que esto represente 30 por ciento de toda la publicidad televisiva al 2019, con US$ 1,8 mil millones en el Reino Unido y US$ 17,6 mil millones en Estados Unidos. El segundo comprendería anuncios dirigidos a computadoras o aparatos móviles que se pueden usar para ver programación televisiva. De acuerdo a las proyecciones, esto representaría un 24 por ciento del total de la torta publicitaria. La tercera concierne a las televisoras ofreciendo programación de su infraestructura existente, con los comerciales específicos ofrecidos a través de Internet con televisores que tengan banda ancha. Este mercado podría generar un 21 por ciento de ingresos publicitarios al 2019, o US$ 12,1 mil millones en Estados Unidos.
“Este puede ser el comienzo de dificultades para las televisoras que están a punto de experimentar lo que significa perder el control del monopolio de distribución, tal como la industria de la música”, dijo Andrew Sheehy, director de investigación de Generator. “Los perdedores más grandes serán las cadenas terrestres que no tienen ninguna forma de ofrecer sus propios anuncios a través de Internet a televisores. Este problema se puede resolver, pero requerirá de un esfuerzo muy grande”.
Lunes, 16 de marzo de 2009
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Una ONG de la ciudad de Buenos Aires que defiende los valores cristianos “Fundación Argentina del Mañana” denunció la publicidad de la crema Caladryl por considerar que trata a la mujer como un objeto sexual.
En carta dirigida al Presidente del Consejo de Autorregulación Publicitaria, Sr. Luis de la Fuente, la Fundación Argentina del Mañana llevó a su conocimiento las fuertes protestas que suscitó el aviso publicitario de Laboratorios Pfizel para difundir el uso del fármaco Caladryl.
Días antes, el Sr. Luis de la Fuente había efectuado auspiciosas declaraciones al diario “La Nación” sobre el exitoso funcionamiento de la autorregulación publicitaria durante el año pasado, lo que hace esperar una rápida intervención del organismo a su cargo.
Tanto más que el presidente del CONARP declaró al mismo diario que “si bien la autorregulación es una responsabilidad compartida por todos los sectores involucrados, la de los anunciantes es la mayor, debido a que son ellos los que inician, aprueban y pagan los anuncios que se publican”.
Las quejas contra la publicidad en cuestión se originan por cuanto reduce a la mujer a la condición de objeto sexual comerciable y a impulsar por el mal ejemplo precoces actitudes sexuales, claramente reprobables.
La mayor parte de las protestas proviene de matrimonios y futuros padres de familia preocupados por el relajo moral que padece nuestra sociedad y cuyo “exhibidor” es la televisión.
“Si bien aun no tenemos hijos, dice una de las cartas recibidas, queremos como propios a los hijos de nuestros hermanos y estamos preocupados y apesadumbrados por como se les roba la inocencia y se les cercena la niñez. Esta publicidad es un claro ejemplo de lo poco que valora esta sociedad la integridad moral de los niños”.
La nota elevada por la Fundación hace hincapié en que el Consejo de Autorregulación Publicitaria postula en su Código de Ética que “la publicidad debe respetar los principios de la moral y las buenas costumbres, así como las normas legales vigentes”. Por esa razón, le cabe analizar el anuncio cuestionado así como discutir y aplicar las conclusiones que la sociedad organizada aguarda justificadamente en casos como éste en el cual –inclusive en el horario de protección al menor– una expresión comercial arrolla a niños y adolescentes, como también a la dignidad de la propia maternidad y la sagrada institución de la familia.
Fuente: Fundación Argentina del Mañana