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"La defensa nacional suministra
estímulos catalizadores para
toda actividad cultura!,
científica o técnica en procura
de un desarrollo que, sin
alterar las bases de una
estructura armónica
y coordinada en un gobierno
capaz, permita adquirir y
disfrutar de bienes y de
servicios indispensables a toda
comunidad civilizada."
Mario
A.
Aguilar
Benítez
La sociedad mundial afronta en
estos momentos una de las etapas
más difíciles de su
desenvolvimiento social,
político y económico. Tal vez
contribuyan a ello el
extraordinario avance científico
y tecnológico de las últimas
décadas y la eclosión que han
provocado las conquistas
sociales que paralelamente
incorporó la humanidad como
factor fundamental de su propio
desarrollo. El avance
experimentado en el mundo, en
los últimos cuarenta años, no
admite ningún tipo de
comparación ni de similitud con
cualquier otra época de la
historia.
El
gerente de Relaciones Públicas
es más generador y distribuidor
de Ideas que un ejecutante.
AI decir del maestro de las
Relaciones Públicas
Allen H.
Center, "vivimos una
época en que los cambios
causados por la ciencia en
nuestro modo de vida
se suceden con rapidez mayor que
en cualquier otro momento de la
historia.
A través de esta época de
veloces alteraciones, nosotros,
profesionales de
Relaciones Públicas, lucharemos
en particular con los efectos
del hecho de que
los progresos del desarrollo
técnico, se efectúan con ritmo
muy superior al del
correspondiente y necesario
progreso de las necesidades
humanas en su
concepto social.
El automóvil ha sido llevado
hasta un grado muy alto de
excelencia mecánica. El
funcionamiento de su motor, sin
embargo, contamina
aún la atmósfera. Su velocidad y
su potencia implican riesgos
para la
seguridad personal."
Y aquí surge un aspecto que
merece nuestro especial
análisis: parte de nuestro éxito
dependerá de la ayuda que
ofrezcamos a nuestros directivos
en la solución de los problemas
sociales y ecológicos provocados
por los progresos de la
técnica.
La defensa nacional no es un
hecho arbitrario ni privativo de
ningún individuo o sector.
Contribuyen a su afianzamiento y
consolidación, el empresario
que monta una industria creando
bienes de consumo,
protagonizando una faz
importante de la economía
nacional; el comerciante que con
su negocio posibilita la
distribución y la venta de
artículos destinados a la
canasta familiar y su
consecuente desenvolvimiento, o
el químico y el farmacéutico que
preparan las fórmulas de un
medicamento; también, el
profesional en otras disciplinas
que aporta su capacidad,
idoneidad y ciencia a los
requerimientos diarios de la
sociedad. Pero también existen
otras realizaciones que revisten
caracteres especiales y
concurren a la protección de
todo ese patrimonio y a la
activación de su propio
desarrollo. El cuidado de las
costas marítimas, las
comunicaciones aéreas, los
relevamientos topográficos, el
fomento y la promoción de las
industrias pesadas, el
desarrollo científico y
tecnológico, etc., son algunas
de las tantas labores que
realiza la nación para asegurar
su defensa y resguardar la
soberanía.
Las Fuerzas Armadas son uno de
los protagonistas de la defensa
y la . sociedad participa de su
accionar. Su misión deberá ser
de paz y no de guerra. Su misión
significativa es aceptada y
valorada frente a una
catástrofe: un terremoto, la
inundación de un pueblo, el
hundimiento de un buque, o,
simplemente, la defensa del
patrimonio sujeto
permanentemente a la intromisión
de otras potencias desbordadas
en sus ansias de conquista. Aquí
también el potencial humano
tiene asignado el papel
protagónico.
Lo que los hombres realizan está
dirigido a satisfacer servicios
a la sociedad que, si bien a
veces rechaza, finalmente
valora, porque termina
observando a través de sus
acciones la protección de su
propio suelo y el hecho cierto
de su específica misión de
asegurar y consolidar con
permanencia la paz. Las RR.PP.
concurren también por ello a
proyectar su imagen y a afianzar
su estructura social y
humanística.
Ninguna organización se sustenta
tanto en sus hombres como las
Fuerzas Armadas. Ninguna
institución tiene como éstas la
misión de hacer y de actuar sin
especulaciones de ninguna
naturaleza. Pero como toda
empresa, debe procurar la
comprensión y aceptación de la
sociedad mediante un ejemplar
trato y relación con ésta,
haciéndole conocer sus
realizaciones, participando a
todos los sectores y procurando
la plena identificación de su
filosofía, sus políticas y sus
misiones. Su objetivo principal
es precisamente su integración
en el pueblo, porque son el
pueblo mismo subordinadas al
poder político.
El día en que la opinión pública
toda, sin excepción -hombres y
mujeres, niños, jóvenes,
mayores, empresarios,
profesionales, docentes,
comerciantes, industriales-
conozca de cerca la labor que
para el afianzamiento y
consolidación de la defensa
cumplen las Fuerzas Armadas, se
manifestará más entusiastamente
favorable y reconocida, y se
logrará de todos sus integrantes
un apoyo sincero y pleno de sus
irremplazables misiones. Pero
ello exige también una acción
honesta y clara de éstas hacia
la sociedad y como expresamos
una total subordinación al poder
político.
Las relaciones públicas tienen
aquí la trascendente misión de
integrarlas, difundirlas,
consolidar sus acciones,
promover sus actos
institucionales, conformar una
opinión pública bien informada
y, fundamentalmente lograr que
la ciudadanía vea en sus cuadros
el sector donde reposan los
cimientos de la soberanía.
LOS PÚBLICOS QUE PROTAGONIZAN LA
DEFENSA NACIONAL
"Ninguna organización a la
que incumba tan profundamente
como a las Fuerzas Armadas el
interés público, puede escapar a
los efectos de la opinión
popular, ni su personal puede
llevar a cabo una buena labor, a
menos que sepa cuál es su
lugar."
General
Omar Bradley
Todos los sectores de la
sociedad participan del proceso
de la defensa nacional. Su
acción concurre a vigorizar, en
la paz, el desarrollo y el
afianzamiento institucional de
las organizaciones públicas y
privadas, y frente a una acción
bélica, la seguridad y la
defensa de su patrimonio.
Los diversos sectores de la vida
nacional tienen un papel
trascendente por la gravitación
que asumen frente a la sociedad:
los poderes públicos, en la
valoración de la labor y el
acuerdo para los respectivos
presupuestos; las industrias,
como pilares de apoyo y
desarrollo; los sectores
universitarios, por el aporte al
quehacer científico e
intelectual y la formación
profesional; los medios de
prensa, como factores de
comunicación, y la comunidad,
por la respuesta que brinde a
cada una de las realizaciones
que directa o indirectamente la
hagan partícipe de su labor.
La programación de relaciones
públicas para la defensa
nacional debe basarse, como toda
acción, en los hechos. El
propósito es alcanzar la
identificación de los públicos
con los objetivos de la empresa.
"Realizaremos un trabajo más
perfecto", acota
Karl E.
Ettiger en la obra de
Phiup Lesly, "y
conseguiremos mejores
resultados, si podemos basar
nuestro análisis, nuestras
recomendaciones y toda nuestra
actividad en un máximum
de información". Debemos
practicar aquí, como en ningún
otro caso, las relaciones
públicas preventivas, si
queremos merecer una opinión
pública favorable. Basados en el
conocimiento de los hechos,
podemos determinar cuándo es
prudente planear y modificar
políticas para una más segura
aceptación por parte del
público. La conciencia del valor
de la adaptación social, tal
como se expresa en el
pensamiento de las relaciones
públicas, se ha convertido en
una fuerza poderosa en nuestra
organización democrática dentro
de la estructura del poder
público.
Fuente: “Cómo plantear las
relaciones públicas” – Cap. 5 –
LAS RELACIONES PUBLICAS EN LA
DEFENSA NACIONAL |