|
El
rango relativo entre los individuos en las empresas y
organizaciones particulares, y en menor grado entre
ellos y los extraños, determina no sólo la conducta,
sino también los derechos, privilegios,
responsabilidades y obligaciones del japonés individual.
Por consiguiente, para todos los hombres de negocios
japoneses es muy importante saber cuál es el rango de
las personas cono quienes están en contacto. Deben saber
no sólo cuál es el rango personal de cualquier individuo
en cuestión, sino también cómo se clasifica la
organización que lo emplea. Una de las consideraciones
en esto es que el jefe de sección de una compañía grande
y poderosa “supera en rango” a un jefe de departamento
de una compañía más pequeña y menos importante.
Esta necesidad vital de conocer el rango de la otra
persona es la razón del uso y la importancia universales
de la meishi o “tarjeta de negocios con el
nombre” en el mundo de los negocios en Japón. La tarjeta
le indica a quien la recibe el rango del individuo y
algo acerca de la importancia de la compañía a la cual
representa.
Después de recibir la tarjeta individual (con ambas
manos y haciendo al mismo tiempo una ligera reverencia),
cada recipiente se toma varios segundos para leer con
cuidado el nombre de la compañía de la otra persona, su
dirección y el título de la persona, antes de iniciar
cualquier tipo de conversación. Además de revelar cuál
de las dos personas es subordinada de la otra,
estableciendo así el nivel de lenguaje que usará cada
una de ellas, las tarjetas a menudo revelan áreas
comunes que se pueden utilizar rápidamente para reforzar
la nueva relación: direcciones de oficinas en la misma
área, un familiar que trabaja para la otra compañía o
para una subsidiaria y otros lazos personales por el
estilo.
Los hombres de negocios extranjeros que hacen negocios
con los japoneses deben estar enterados de la función y
la importancia de la tarjeta, y saber cómo usarla.
Debido a su función particular, hay una forma prescrita
para el intercambio de tarjetas. La tarjeta se debe
presentar cuando tienen lugar las primeras etapas de la
presentación, de manera que el recipiente japonés pueda
determinar la posición y rango de usted, así sabrá cómo
responder.
El procedimiento normal es que el japonés le entregue su
tarjeta y acepte al mismo tiempo la que usted le ofrece,
la lea y después lo salude formalmente, por tradición
haciendo una reverencia y con algunos comentarios
apropiados. En l actualidad también es común que ambas
partes se estrechen la mano y hagan una mutua
reverencia. Por supuesto, este proceso se facilita si
uno de los lados de la tarjeta incluye la traducción al
japonés de su nombre, título y compañía; por supuesto,
debe presentar su tarjeta “con el lado japonés hacia
arriba”.
Es sorprendente ver cuántos hombres de negocios
extranjeros llegan a Japón reciben visitantes japoneses
en sus propias oficinas sin tener a mano tarjetas en
idioma japonés. Esto no es una cuestión de cortesía; es
un reflejo de su sentido de los negocios, de su propia
imagen personal y la de su compañía, de su actitud hacia
Japón y de muchas otras cosas más.
Además de que los hombres de negocios extranjeros no
iniciados a menudo malinterpretan el papel de la tarjeta
y hacen un mal uso de ella, el hábito occidental de
estrechar al mano en el momento de conocer a alguien con
frecuencia estropea una entrevista con los japoneses. El
orden formal es intercambiar las tarjetas antes
de hacer la reverencia y de estrecharse la mano.
Aún cuando no es algo demasiado serio, en especial si el
apretón de manos va seguido de inmediato de la
presentación de tarjetas, es un área en la cual los
hombres de negocios extranjeros pueden ganar
algunos puntos al demostrar que conocen y aprecian las
costumbres japonesas.
Como resultado de la “sociedad vertical” de Japón, el
rango invade las vidas de los hombres de negocios
japoneses, en donde quiera que ese encuentren. Bromean
entre ellos mismos diciendo que cuando juegan golf
acostumbran darle primero al golpe a la pelota de
acuerdo con su salario (antiguamente lo hacían de
acuerdo con el capital de sus compañías).
En cualquier reunión, el hombre de negocios japonés está
sujeto por las reglas del sistema de rangos de senior-junior
y por la necesidad adicional de conservar la armonía. Lo
que dice, la forma y el momento de decirlo, están
determinados por su rango dentro del grupo.
Otra indicación gráfica de la atención que se le presta
a la posición es la práctica común de hacer arreglos
cuidadosos para sentar a los individuos conforme a su
rango, tanto en las cenas formales como en otras
funciones oficiales.
Autor: Boye de Mente. La etiqueta y la ética
japonesas en los negocios. Capítulo 2 . Ed. Mc
Graw Hill, México, 1992. |