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En
las ceremonias oficiales a las que asiste el
Cuerpo Diplomático de forma colectiva, la norma
protocolaria dispone que sea el Decano, el
Embajador más antiguo o el Nuncio de Su Santidad
por deferencia al poder espiritual de la Iglesia,
el que vaya en primer lugar.
Después, se colocan los embajadores bilaterales
incluidos los Altos Comisarios, por orden de
antigüedad, seguidos de los Representantes
Permanentes acreditados ante las organizaciones
internacionales con sede en la misma capital y los
Jefes de Delegaciones de organizaciones
internacionales (del tipo de la UE, acreditados
por la Comisión Europea). Todos ellos tienen
categoría de Embajadores. Después, se colocan los
encargados de Negocios titulares seguidos de los
ad in-terim. Dentro de una misma categoría
o rango, los agentes diplomáticos se ordenan
siguiendo la antigüedad, es decir, fecha y hora de
la presentación de sus Cartas Credenciales.
En las ceremonias de carácter especial, como
podría ser la conmemoración de alguna fecha
relevante para la Historia del país anfitrión (su
independencia, su creación, etc.) los países
invitados suelen enviar Misiones extraordinarias
presididas por una personalidad nacional de alta
categoría. esta puede ser desde un miembro de la
Familia Real, si se trata de una monarquía, hasta
un Ministro de Gobierno u otro dignatario de
relieve. Estas representaciones del Jefe del
Estado se deben hacer siempre de modo expreso y
formal.
El Embajador,
como máximo representante de su Jefe de Estado en
el país extranjero, formará parte de la Misión
extraordinaria pero cederá el paso al Presidente
de la Misión, nombrado de forma expresa. El
Gobierno del país de envío para evitar cualquier
tipo de roce o problema entre el Enviado
Extraordinario y el Embajador residente, cuidará
que la categoría de Presidente de la Misión sea
superior claramente a la del Embajador acreditado
en el país anfitrión.
En determinados casos, cuando el Enviado nombrado
sea un diplomático mayor en edad al Embajador
bilateral, éste podrá cederle por deferencia la
presidencia, contando con la conformidad de su
Ministerio. El acuerdo final se comunicará a las
autoridades del país sede.
Como simple referencia, la normativa que se sigue
en España al respecto dispone que el Jefe de
Misión debe ceder en estos casos la presidencia
ante un miembro de la Familia Real, el Presidente
del Gobierno, los presidentes del Congreso y del
Senado, del Tribunal Constitucional, del Consejo
del Poder Judicial, VicePresidentes y Ministros
del Gobierno.
La precedencia de estas personas habrá de ser
negociada y acordada con las autoridades
competentes del país anfitrión para que su
colocación corresponda con exactitud al lugar
debido.
En el seno de una Embajada, es la legislación del
país en cuestión la que determina el orden
protocolario que debe seguirse en la colocación de
sus miembros. En general, y éste es el caso
español, después del embajador se coloca al
Ministro Consejero, los Consejeros de Embajada y
otros Consejeros sectoriales (representantes de
Ministerios españoles por orden de su creación),
Adjuntos de los Agregados militares (jefes de las
oficinas militares o agregadurías), los Consejeros
de embajada y otros Consejeros sectoriales
(representantes de Ministerios españoles por orden
de su creación) Secretarios de primera clase,
Secretarios de segunda clase, Adjuntos de los
Agregados militares y Agregados de las Consejerías
sectoriales y Secretarios de tercera clase.
El Cónsul General de carrera, cuando asiste a un
acto como organizador, se situará detrás del
Embajador, que será quien lo presida. Los Cónsules
de carrera pasan siempre delante de los
honorarios.
De cualquier forma, será el Embajador quien
dispondrá el orden de su personal diplomático de
acuerdo con sus componentes, número y categorías.
Si se trata de formar una línea de saludo para dar
la bienvenida a los invitados a una recepción
oficial en la Embajada, se colocará en primer
término el Embajador acompañado de su esposa, si
fuera el caso, seguido del Ministro Consejero y
del Agregado militar con sus respectivas esposas.
esta línea, que no debe ser muy numerosa, se podrá
adaptar a las razones que den motivo a la
recepción en cuestión. Si el objeto de la reunión
fuera por razones de carácter agrícola, comercial,
turístico, etc. se incorporaría a la línea de
saludo al Consejero sectorial correspondiente y su
esposa, en sustitución del Agregado militar.
Autor: Tomás Chavarri del Rivero. Ha sido embajador
de España en Francia. Posee entre otras
condecoraciones la Gran Cruz del Mérito Civil
(1979) Comendador de Número de la Orden de
Isabel la Católica (1975) y Comendador de Número
de la Orden de Carlos III (1990). Protocolo
Internacional Ed. Protocolo.
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