¿Qué es una imagen de marca?
 

Se ha observado que cada marca que ha estado en el mercado por un período de tiempo considerable, comienza a tomar una "personalidad" o a fijar significados a través de la cual los consumidores la describen, recuerdan y relacionan. Un producto, como una persona, es un objeto complejo que puede describirse o caracterizarse de diversas maneras. Existe una historia muy conocida en publicidad acerca de un equipo creativo que comenzó a desarrollar caracterizaciones distintas de una manzana. Después de tres horas de libre pensamiento, se habían generado cerca de 300 descripciones diferentes. Un objeto puede describirse físicamente en lo que respecta a sus características funcionales, sensoriales o fisiológicas; el uso social que puede brindar o psicológicamente, cómo expresa las emociones humanas, deseos o comportamientos. Dichos significados no son inherentes al objeto en sí, pero se atribuyen a las personas en un entorno cultural o sociedad y a los agentes, como la publicidad, que favorecen y apoyan las impresiones. Es de particular importancia comprender el concepto de imagen de marca, apreciar que los productos cumplen una función social, además de aquella correspondiente al uso puramente funcional. Los productos expresan un estilo de vida, posición social y/o apoyan o llevan a cabo los requerimientos de un rol especial como por ejemplo, "ama de casa", "actriz", "doctor", etc.
El ser humano tiende a reducir todos estos significados en alguna forma de resumen o estereotipo. El estereotipo permite al individuo formarse una idea de un objeto sin tener que incurrir en razonamientos complejos. El estereotipo de un objeto se considera a menudo su "imagen". El automóvil Volvo, por ejemplo, durante mucho tiempo ha proyectado su imagen como la de un automóvil fuerte y confiable. Zenith ha puesto énfasis en su calidad -"hecho a mano"-, frente a la tendencia general de los fabricantes de televisores de automatizar completamente todos sus componentes. Estas impresiones pueden ser adoptadas tanto por los usuarios como por los no usuarios si son constantes con la experiencia de uso del consumidor y las normas y valores del grupo social. En estos casos, la publicidad puede ayudar a favorecer o mantener estas impresiones. En otros, los cambios en los gustos de los consumidores pueden generar discrepancias entre lo que el anunciante trata de proyectar y lo que los consumidores creen acerca de una marca. Por ejemplo, el modelo, "Edsel"  fue un automóvil dirigido hacia jóvenes profesionales "con carreras en ascenso".
Su apariencia y muchos otros factores generaron, durante su introducción, impresiones y comentarios negativos; al cabo de un tiempo era retirado del mercado. Los costes de marketing gastaron millones de dólares. Las impresiones negativas que se manifestaron sobre el automóvil se estereotiparon en el hecho de que su parrilla semejaba a "alguien que hubiese 'sorbido' limón".
La tendencia de un individuo a reducir el conocimiento sobre una marca a una impresión predominante o estereotipo igualmente se aplica al juicio de los seres humanos. Un profesional puede provenir de la "escuela de Chicago"; estas personas se reconocen como "tensas", "poco serias", "extrañas", "afeminadas", etc. La personalidad del ser humano está determinada por una combinación compleja de características inherentes al ser humano y a sus agentes socializantes (padres, maestros, amigos, medios, etc.) a los cuales el individuo está expuesto. La personalidad de una marca está determinada por la calidad inherente al producto en sí, la experiencia de uso del consumidor, la función que cumple, especialmente en las relaciones sociales y la publicidad. En cualquiera de los dos casos la persona recurre a un estereotipo para captar el sentido esencial, facilitar la comprensión y comunicación y, lo más importante, proporcionar la base para distinguir entre los diferentes tipos o clases de personas u objetos.
Algunos términos resultan irrelevantes al hacer distinciones. El concepto "hombre" no puede distinguir diferencias en la personalidad o comportamiento de dos hombres. El concepto "seguridad" no distingue a las marcas de mezclas preparadas para pasteles, ya que todas se consideran igualmente seguras. Antes de fijar objetivos publicitarios o desarrollar una campaña publicitaria, la función básica será, entonces, encontrar aquellos atributos o características por las cuales las personas realizan discriminaciones entre las marcas alternativas.
El ejemplo de una estrategia de imagen de gran éxito clarificará el significado del concepto y demostrará cómo puede utilizarse en la fijación de objetivos publicitarios. Quizás el ejemplo más significativo es la historia de los cigarrillos Marlboro.

El caso Marlboro

Anteriormente a 1954 y durante treinta años, Phillip Morris comercializaba un tipo de cigarrillos suave, preferentemente dirigido a la mujer. Unos se comercializaban con boquilla de color marfil y otros con boquillas color rojo; eran ampliamente conocidos como cigarrillos femeninos. En todos esos años no se logró una distribución a nivel nacional, ni una participación importante en el mercado.
En 1954 la agencia Leo Burnett se hizo cargo de la cuenta publicitaria. Era un momento de cambio, tanto para el producto como para los consumidores ya que numerosos fumadores se trasladaban del cigarrillo sin filtro al cigarrillo con filtro. Philip Morris, había desarrollado un filtro de calidad superior a aquellos de la competencia, ya que mantenían el sabor durante mayor tiempo. Además se había desarrollado un nuevo tipo de envase denominado "Flip- Top Box" que evitaba que los cigarrillos se estrujasen en el bolsillo del fumador. La agencia, después de estudiar el producto, visitar la planta, considerar el mercado y la competencia tomó dos importantes decisiones. Primero, se decidió retener el nombre Marlboro, a pesar que decididamente tenía una imagen distinta de la que se proponían proyectar. Segundo, se decidió no concentrar la atención en la "nueva" característica del producto -la caja "Flip - Top Box"-, a pesar que,  en envases de cigarrillos, representaba una innovación total. De investigaciones efectuadas, se dedujo que la atención debía enfocarse en dos aspectos (1) los consumidores consideraban que el cigarrillo Marlboro con su boquilla de marfil era un tanto afeminado (había sido publicitado siempre como "el cigarrillo de lujo norteamericano" en una atmósfera muy sofisticada) y (2) muchos fumadores en ese momento estimaban que todos los cigarrillos con filtro resultaban ligeramente afeminados. El nuevo Marlboro no era así. Burnett indicó que, Marlboro era un cigarrillo con filtro con un sabor agradable que podía satisfacer a un hombre que fuese fumador habitual. En otras palabras, era un cigarrillo masculino. De esta manera, al llegar a este punto se estableció la esencia de la plataforma de copy, se debía proyectar a Marlboro como un cigarrillo masculino. La siguiente pregunta a formular ¿cómo? En lugar de anunciar simplemente que tenía un sabor superior o un envase nuevo, Burnett hizo algo que es muy utilizado en publicidad.

David A. Hacker, John G. Myers. en "Management de la Publicidad. Perspectivas prácticas". Ed. Hispano Europea S.A. IIº Edición. Colección ESADE. Barcelona (Esp.) 1989