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Los Estados envían como Embajador a representantes
del máximo nivel o rango para subrayar la
importancia que concede a las relaciones con el
estado receptor.
El Embajador o Jefe de Misión es la persona que
dirige la Cancillería u oficina diplomática. Es,
en definitiva, el superior jerárquico de los
funcionarios destinados en ella.
La selección de una Embajador está condicionada,
en general, por las aptitudes del candidato y las
necesidades del puesto. En Europa, en la mayoría
de los países, la elección de los Jefes de la
Misión suele recaer en los funcionarios de rango
superior en el seno de la carrera diplomática,
siempre que no sea un nombramiento de tipo
político. En este caso, se elige a veces como
candidato para el puesto a alguna personalidad
descollante fuera de la carrera, hombres o mujeres
de relumbre en el campo de la política, de la
economía, de la cultura, que por sus méritos y
condiciones personales pueda ser considerada en
perfectas condiciones para cubrir el citado
puesto. En cualquier caso, en todo nombramiento de
un Embajador, el Gobierno acreditante debe velar,
en principio, por el bien de la Nación y del
servicio, en particular.
En algunos países, como en EEUU, después de una
elección presidencial, los embajadores acreditados
en las grandes capitales del mundo son renovados
casi en su totalidad y el nombramiento de sus
sucesores se convierte, la mayoría de las veces,
en una recompensa a los apoyos electorales,
políticos y financieros, prestados por ciertas
personalidades a favor del candidato elegido como
presidente, lo que se conoce como "servicios
prestados a ciertos intereses del partido". El
gobierno de Washington, en estos temas, actúa con
una gran libertad de acción y una ausencia casi
total de control político, ya que la decisión
final que depende de la Comisión de Exteriores del
Senado apoya, salvo casos muy contados al
candidato presidencial.
En cambio, los puestos de Jefes de Misión en
naciones de menor importancia se cubren con
diplomáticos del servicio ya experimentados y que
mantienen sus funciones a pesar del cambio de
administración de la Casa Blanca.
En España, como en casi todos los países europeos,
el procedimiento para elegir candidato se basa en
su capacidad profesional y su trayectoria en la
carrera diplomática cuando pertenece a ella.
El Embajador, cuando se ausenta de la Cancillería
por algún tiempo, tiene que notificarlo tanto al
Servicio de Protocolo del Ministerio de AA.EE. del
Estado receptor como a todos los Embajadores
acreditados en la capital. Asi mismo, deberá
facilitar el nombre del Encargado de Negocios que
le sustituya. En el momento de su reincorporación,
volverá a hacer las notificaciones oportunas.
El nombramiento de un Embajador corresponde al
Gobierno y requiere previamente el placet,
agréement o conformidad que concede al país
donde sea pedida su acreditación. La acreditación
deberá ir precedida de una serie de gestiones a
título oficioso y oficial para comprobar que el
candidato elegido por el país de envío reúne las
condiciones necesarias para que su nombramiento
sea aceptado en el país receptor.
Autor: Tomás Chavarri del Rivero. Ha sido
embajador de España en Francia. Posee entre otras
condecoraciones la Gran Cruz del Mérito Civil
(1979) Comendador de Número de la Orden de
Isabel la Católica (1975) y Comendador de Número
de la Orden de Carlos III (1990). Protocolo
Internacional
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