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Introducción
El título presupone que existe un tratamiento
informativo de la inmigración y que, si no existe,
debiera existir. En idéntica situación se
encuentran otros asuntos de actualidad permanente
y de gran interés social como el terrorismo, la
violencia de género, la información sobre
drogodependencias y todas aquellas informaciones
que afectan al menor.
Sin embargo, la presunción de que los medios de
comunicación manejan unos patrones o normas de
conducta sobre los grandes temas es simplemente
eso, una presunción. Hemos visto cómo en España se
ha generado recientemente un debate nacional sobre
la “telebasura” y la protección del menor que ha
concluido en un código de conducta aceptado por
los principales medios de comunicación, con
entrada en vigor el pasado 9 de marzo de 2005 y
que a duras penas están cumpliendo los propios
firmantes del documento. Algo similar ocurrió el
pasado año con la violencia de género, una lacra
social que en su día se pensó que merecía un
delicado tratamiento informativo, lo que dio lugar
a un decálogo presentado públicamente del que
nunca más se ha vuelto a hablar. Son todos ellos
ámbitos informativos que generan una elevada
preocupación, cuando no alarma social, que en
algún momento, fuerza a los medios de comunicación
a tratar de establecer protocolos de trabajo. La
excepción es que sea un medio de comunicación el
que establezca su patrón de conducta motu
propio, sin que exista una presión social.
Organizaciones que trabajan en la inmigración, en
el menor o en las drogas, coinciden plenamente en
sus críticas a los medios de comunicación. Se
pueden resumir en las siguientes.
-
Superficialidad en
el tratamiento del problema. No cumplen con su
labor formativa. El modelo periodístico es
parcial y reduccionista. Prima lo novedoso
frente a las necesidades reales. No cumplen su
función social.
-
Se habla de estos
problemas de forma genérica. Hay una escasez de
reflexión que coincide con una visión
estereotipada de la realidad.
-
La visión
estereotipada conduce en demasiadas ocasiones a
la denominada “profecía autocumplida”. Si
consideramos normal que un joven beba o consuma
alguna pastilla el fin de semana, ese joven, si
realmente lo hace, pensará que está obrando
conforme a un patrón de normalidad. Si
proyectamos una visión determinada del
inmigrante, del colombiano, del rumano, dicha
visión puede acabar afectando a la conducta. Si
planteamos la inmigración como un problema, lo
acabará siendo.
-
El alejamiento
entre los medios y las necesidades reales de sus
audiencias hace que la mayoría de informaciones
sobre colectivos considerados problemáticos se
refieran a sucesos, muertes y delitos. Es decir,
primacía casi absoluta de la vertiente
jurídico-policial, del espectáculo informativo y
escasa presencia de informaciones que incidan en
las cuestiones de fondo.
-
Los medios, salvo
en las grandes empresas, carecen de periodistas
especializados, lo que se traduce en importantes
lagunas en la dimensión formativa. En el caso
que nos ocupa, mientras el fenómeno de la
inmigración ha evolucionado, no todos los medios
de comunicación han variado el tratamiento
mediático. Persisten rutinas e inercias cuyo
principal síntoma es el propio lenguaje, el
escrito y el visual.
Tratamiento informativo
Atendiendo a los trabajos del MIGRACOM podemos
hablar de “un tratamiento informativo positivo y,
por tanto, con la debida calidad a los inmigrantes
y a sus respectivas culturas, cuando se usan
adecuadamente toda una serie de elementos
periodísticos, gramaticales, textuales, visuales y
sonoros con el correspondiente contraste
metodológico y teórico que requieren”.1
Sin embargo, ese
tratamiento informativo deseable choca con la
realidad de los medios de comunicación, más aún en
el caso de la televisión. Para entender el por qué
de los tratamientos informativos debemos saber
cómo se trabaja actualmente en televisión y bajo
qué preceptos. A un informativo de televisión se
le pide que informe verazmente, respetando los
principios editoriales y empresariales, alcanzando
a una audiencia mayoritaria y, para que esto
último sea posible, entreteniendo. Es la lucha
diaria por lograr la cuadratura del círculo,
aunque ello suponga sacrificar determinados
valores que hasta hace pocos años eran la esencia
del prestigio periodístico. En el espectáculo
informativo-televisivo mandan la imagen, el ritmo
narrativo y las dotes comunicativas-dramáticas del
presentador. El valor de los contenidos queda
supeditado a la consecución del espectáculo, de
modo que, como afirma Ignacio Ramonet “el
telediario no está hecho para informar, sino para
distraer. Está estructurado como una película de
Hollywood… empieza de una cierta manera y acaba
con un final feliz.”
En este contexto se inserta el tratamiento
informativo de la inmigración, sin olvidar que la
televisión, además de reproducir fragmentos de la
realidad, la moldea y la transforma.
Una característica no solo de los medios, sino de
la propia naturaleza humana, es la necesidad de
reducir y simplificar, de buscar bandos y
culpables. Van Dik señala en este aspecto una
tendencia de los medios a asociar a los
inmigrantes del sur con amenazas socioeconómicas y
culturales, de modo que cuando se habla de
inmigración, en la mayoría de ocasiones se habla
de problemas. Incluso hay un doble lenguaje según
la procedencia del inmigrante: muchas
informaciones sobre europeos del este, africanos y
asiáticos son negativas (control de fronteras,
pateras, lucha contra las mafias, sucesos...)
mientras que aquellas otras referidas a
latinoamericanos disfrutan de cualidades más
positivas (avances en la convivencia, políticas de
empleo, medidas de acogida…).2
Esto es más grave en televisión, donde la brevedad
obliga a usurpar datos de contexto y todo tiende a
la máxima simplificación.
Tradicionalmente los medios han dispensado un
tratamiento negativo hacia las minorías,
asociándolas a conflictos y actos delictivos. Si
decimos “narcotráfico”, “bandas”, “mafias”,
“blanqueo de dinero”, “terrorismo internacional”,
pensamos más en extranjeros que en nacionales; el
espectador lo asocia con amenazas que vienen de
fuera. Por tanto, el propio enfoque de partida es
inmigración = problemas. Este cliché dará
lugar a otros muchos, de modo que asociamos a los
colombianos con el narcotráfico y a los rumanos
con la trata de blancas y el robo de coches de
lujo. Además, con harta frecuencia, cuando se
habla del país de origen de los inmigrantes es por
causa de alguna desgracia, lo que se convierte en
otro factor deformante de la realidad. Esta
tendencia a la simplificación se une a la
ignorancia de la realidad del inmigrante: origen,
motivaciones, aspiraciones, grado de formación,
etc. Todo eso no encaja en la dramaturgia
televisiva.
La televisión funciona por impulsos paralelos a la
evolución de las audiencias. Igual que el tsunami
fue noticia de apertura durante una semana y acto
seguido casi desapareció, informar sobre la
inmigración es un fenómeno cíclico, con picos y
valles; tan pronto los inmigrantes son invisibles
como se convierten en una amenaza para el orden
social o pasan a ser la garantía del sistema de
pensiones. Tan pronto se habla de “invasión
silenciosa” como se afirma que si no fuera por los
inmigrantes Madrid quedaría paralizada. Estas
posturas extremas sí encajan plenamente en el
espectáculo televisivo hasta el punto de que los
informativos, de manera consciente o inconsciente,
incluso los de mayor prestigio, con demasiada
frecuencia se convierten en transmisores de ideas
que en nada ayudan a la comprensión del fenómeno
de la inmigración y a que la opinión pública
acepte plenamente la diversidad. Pero a pesar de
que el espectáculo televisivo es el que manda,
también es cierto que está habiendo un incremento
constante de informaciones sobre inmigración:
|
Número
de noticias que incluyen las palabras
“inmigración”, “racismo” o “xenofobia” |
|
|
2004 |
2003 |
|
Prensa |
24.230 |
23.082 |
|
Televisión |
3.413 |
3.565 |
|
Radio |
4.433 |
4.909 |
|
Total |
32.076 |
31.556
3 |
Este incremento de noticias se ha unido en los
últimos años al denominado tratamiento multipolar,
es decir, se está abordando la inmigración desde
distintos puntos de vista, pese a las inercias
propias de los medios. Esta visión multipolar se
aprecia fácilmente cuando observamos que el origen
de una noticia sobre inmigración ya no es solo la
sección de sucesos sino que puede ser el área de
información económica, social, internacional,
cultural o nacional. Sin embargo, a pesar de la
tendencia a ampliar el horizonte informativo de la
inmigración, subsiste la mirada centralizadora o,
como señalan diversos autores, estamos ante una
mirada multipolar pero demasiado eurocéntrica.
Hablamos de la inmigración a nuestra manera, desde
el prisma europeo, lo cual genera actitudes que
van desde el rechazo hasta el paternalismo.
Según la Secretaría de Estado de Inmigración e
Emigración, el 31 de Diciembre de 2004 había en
España 1.977.291 extranjeros con tarjeta o
autorización de residencia. Por sexo, el 54% de
los extranjeros con tarjeta de residencia son
varones y el 46% mujeres. La edad media era de 34
años, tanto en varones como en mujeres. Pero estas
cifras están muy alejadas de la realidad.
Atendiendo a los datos de empadronamiento
facilitados por el Instituto Nacional de
Estadística, España ha pasado de 924.000
inmigrantes en el año 2000 (2’3% de la población)
a 3.500.000 inmigrantes en 2005 (8% de una
población de 43.700.000 habitantes).
A pesar de que las cifras son elocuentes apenas
sabemos nada de los inmigrantes. Es más llamativo
en el caso de las mujeres inmigrantes que,
informativamente, no existen a pesar de ser la
mitad y de que cada vez es mayor el flujo. Es más,
cuando las mujeres inmigrantes aparecen en la
prensa lo hacen a menudo como víctimas. En
palabras de la antropóloga Dolores Juliano “la
representación de la mujer inmigrante como víctima
contrasta con la heroicidad del viaje iniciático
que tradicionalmente se ha vinculado al varón que
emigra”.4
Las temáticas más habituales referidas a mujeres
inmigrantes en los últimos años han sido la
prostitución, el uso del pañuelo y la mutilación
genital. Solo en los últimos meses se está
hablando de las miles de mujeres inmigrantes que
trabajan como empleadas domésticas y cuidadoras de
ancianos.
La Fundación Iberoamérica-Europa, en el informe
anual correspondiente a 2003, realiza una
valoración positiva sobre el tratamiento
informativo de la inmigración en España.5
Sin embargo, este informe refleja algunos datos
que inducen a la reflexión:
-
Se computaron
35.000 noticias aparecidas en prensa, radio y
televisión durante 2003. El 41% tuvo su origen
en el poder ejecutivo, es decir,
administraciones y fuerzas de seguridad del
estado.
-
En el cuarto
trimestre solo el 0’49% de las informaciones
tuvieron su origen en los propios colectivos de
inmigrantes.
-
En el caso de la
televisión, el informe contempla 1.107 noticias
sobre lucha contra las mafias y control de
fronteras frente a 584 sobre convivencia,
acciones humanitarias, inmigración regular y
políticas activas de vivienda, empleo,
educación, etc.
Queda claro que los inmigrantes participan en una
mínima parte de las informaciones y que la mayoría
de las noticias relacionadas con la inmigración
son negativas. Así lo reflejan los últimos
barómetros del CIS (Centro de Investigaciones
Sociológicas); en Enero de 2005 la inmigración
aparece como el tercer problema para los
españoles, por detrás del paro y el terrorismo y
por delante de otros como la vivienda y la
inseguridad ciudadana.
Desde las más diversas instituciones, incluidos
los medios de comunicación, se ha alumbrado un
nuevo discurso sobre la inmigración. Tal vez por
la inexperiencia de España como país receptor,
algunos han creído conveniente justificar la
llegada masiva de inmigrantes en función de su
utilidad; algo así como la inmigración es
necesaria porque los inmigrantes hacen todo
aquello que desprecian los españoles.6
Esta visión pragmática sigue rehuyendo la
identidad de la inmigración y el discurso, en sí
perverso, puede serlo aún más en función de los
avatares económicos. En este sentido, los medios
de comunicación no deberían contribuir a crear una
justificación coyuntural de la inmigración. Más
bien, la inmigración debería ser tratada como un
fenómeno de carácter permanente.7
Pero en la actualidad prevalece una visión
mediática demasiado estrecha algunos de cuyos
rasgos serían:
-
Simplificación de
mensajes, persisten los estereotipos.
-
Se alienta lo
visual y lo polémico y se silencia la normalidad
-
La inmigración se
sigue planteando como un problema
-
Se desconoce la
esencia de la inmigración, predomina la cifra
sin rostro, sin identidad
-
El tratamiento
informativo toma la perspectiva del país
receptor
-
Justificación de
la inmigración por su “utilidad”
-
Invisibilidad de
las mujeres
En Noviembre de 2004 los agentes sociales de la
Unión Europea y del sur y este del Mediterráneo
elaboraron un documento con 20 medidas acerca de
la inmigración, varias de las cuales enfatizan en
la educación y la información. Una de las
propuestas es justamente la de “llevar a cabo una
política de información y comunicación lo más
amplia posible acerca de la aportación económica y
el enriquecimiento cultural que realizan los
inmigrantes.”8
En otras palabras, se propugna favorecer un
mensaje positivo que hable de la contribución de
los inmigrantes al sistema productivo, al
equilibrio demográfico y al sustrato cultural.
Hay dos sectores que, por su propia naturaleza, se
han adelantado a los medios de comunicación a la
hora de definir la situación en materia de
inmigración y las perspectivas de España. Uno es
el sector bancario; según datos del Banco de
España, en el periodo Enero-Noviembre de 2004, los
inmigrantes residentes en España enviaron a sus
países de origen remesas por importe de casi 3.100
millones de euros, un 18’9% más que en el mismo
periodo de 2003. España es la octava potencia
mundial por emisión de remesas.9
El segundo sector es el de las agencias de
publicidad, urgidas por los anunciantes para
definir los patrones de comportamiento y de
consumo de los 3’5 millones de inmigrantes que
presuntamente residen en España. Las agencias han
invertido tiempo y dinero para elaborar minuciosos
estudios sobre los orígenes, tipología, formación,
motivaciones, ideales y aspiraciones de los
inmigrantes; poseen un conocimiento más certero,
aunque sea finalmente para hacer valer el eslogan
“consumo, luego soy”.
Propuestas de actuación
La mayor parte de
las propuestas de trabajo publicadas hasta la
fecha coinciden en determinados elementos
susceptibles de mejora. Quizás el más evidente sea
el del lenguaje: evitar palabras genéricas que
puedan perjudicar a todo un colectivo, uso
adecuado de los vocablos “avalancha”, “oleada”,
“llegada masiva”, “alud”, “brote” o bien de los
adjetivos “ilegal”, “irregular” y “sin papeles”,
etc.10
También se insiste en extremar las precauciones
con la selección de imágenes que sirven para
ilustrar una noticia. Sin embargo, estas
propuestas concretas deberían estar supeditadas a
un planteamiento empresarial global, con
horizontes diáfanos y trasladables a la profesión:
-Las empresas de
comunicación deben adoptar una actitud
responsable y activa en el fomento de la
convivencia y la promoción de valores. Es la
llamada pedagogía de la diversidad, de los
valores personales y culturales, que debería ir
acompañada del abandono del sensacionalismo. Es
necesario modificar el punto de partida de
numerosas informaciones, “inmigración =
problema” y evitar el vínculo que se establece
entre inmigrantes y violencia, ilegalidad,
delincuencia.11
-Esta actitud
responsable debe implicar la formación adecuada
del periodista.
-Diversificar las
fuentes, no ceñirlas a las institucionales. Casi
siempre se da la información desde el punto de
vista del receptor de la inmigración. Los
inmigrantes carecen de un protagonismo mediático
acorde con su presencia.
-Presentar a los
inmigrantes en situaciones de normalidad, vida
cotidiana y arraigo: trabajan, compran, leen,
pasean, comparten experiencias con nacionales,
etc. Dicho de otro modo, hay que pensar en la
inmigración como en un fenómeno permanente (no
transitorio) y prestar mayor atención, en
cantidad y calidad, a los que ya están con
nosotros en lugar de centrar el interés
informativo en los que siguen llegando.
-Ampliar los
ámbitos informativos, saber más de los países de
origen, legislación, experiencias de
integración, cultura y arte, etc.
A
estas propuestas cabría sumar otras específicas
del medio televisivo:
-Extender el uso
de géneros informativos que permitan profundizar
en los hechos.
-No abusar de
imágenes de archivo para hablar de inmigración,
menos aún de imágenes de pateras puesto que
crean la sensación de que todos los inmigrantes
están en situación irregular.
-Vigilar el uso de
la cámara con planos que no favorezcan la
percepción de recelo, inseguridad y
desconfianza.
-Lo mismo ocurre
con la luz. Lugares poco iluminados transmiten
intranquilidad y, a la inversa, un lugar bien
iluminado transmite naturalidad, serenidad,
normalidad.
-Se da un abuso de
imágenes de inmigrantes con vestimentas que
indican baja categoría social. Del mismo modo,
existe un abuso de imágenes de inmigrantes
ociosos.
-Vigilar el uso de
imágenes de muerte. Aplicar a los extranjeros el
mismo trato y los mismos criterios éticos que a
los nacionales en cuanto al respeto al dolor de
las familias.
Pero todas estas propuestas dependerán de que las
empresas y periodistas reflexionen profundamente
sobre la inmigración y modifiquen algunos de sus
puntos de vista. Finalmente, dependerán de que se
abandone la perspectiva de la sociedad superior
que acoge al inferior y de que se fomente el mutuo
conocimiento de las distintas culturas.
“Un mejor conocimiento de las múltiples
contribuciones que los inmigrantes hacen a la
sociedad receptora permitiría que los ciudadanos
se forjasen una opinión más objetiva sobre la
inmigración y los inmigrantes. La forma más eficaz
de conseguirlo consiste en fomentar el contacto
entre distintas culturas y favorecer el
conocimiento directo entre inmigrantes y
autóctonos, hasta que esa misma división se
diluya. Eso haría posible que, ante un hecho
negativo en el que hayan participado inmigrantes,
los ciudadanos se interesasen más por las
circunstancias del suceso que por la nacionalidad
de los participantes”.12
_____
Notas:
1
Informe del MIGRACOM (observatorio y grupo de
investigación sobre Migración y Comunicación).
Barcelona, 2002. Nicolás Lorite y Josep María
Blanco.
2
Encuadres noticiosos e inmigración. Carlos Muñiz y
Juan José Igartua. Revista ZER. 2001.
3
Fuente: Instituto CIPIE para la Inmigración y la
Cooperación, perteneciente a la Fundación
Iberoamérica-Europa.
4
Citado en “Las inmigrantes en la prensa: víctimas
sin proyecto migratorio”, Clara Pérez.
www.pensamientocritico.org.
5
Instituto CIPIE. Informe anual 2003. Fundación
Iberoamérica-Europa. www.informecipie.com.
6
En el mes de enero, en vísperas del nuevo proceso
de regularización de inmigrantes en España, una de
las principales televisiones emitió un pequeño
reportaje en el que se veían imágenes de decenas
de ecuatorianos esperando la apertura del
consulado. La frase que acompañaba a las imágenes
era la siguiente: “En esta cola están los que
limpian nuestros hogares, cuidan a nuestros
ancianos y construyen nuestras casas…”.
7
“Hasta ahora, la inmigración ha sido positiva;
pero si la economía española continúa perdiendo
competitividad, como lleva haciéndolo desde hace 4
ó 5 años, la inmigración se convertirá en un
problema de terribles dimensiones”.Alberto Recarte,
en artículo “Los retos de la economía española”,
Libertad Digital. 22-II-05.
8
Artículo “Los agentes sociales de la UE y del sur
y este del Mediterráneo proponen 20 medidas para
luchar contra la inmigración”.www.prensa@ces.es.
Noviembre 2004.
9
“Las remesas de los emigrantes en España: una
oportunidad para la acción exterior.” Iñigo Moré,
Real Instituto Elcano. Documento de Trabajo.
25-I-2005
10
“Inmigrante es la persona que se desplaza de un
país a otro por el plazo mínimo de un año, pero no
es la persona en sí misma la ilegal, sino la
situación en la que entra o permanece. La
infracción que comete no es un delito sino una
infracción administrativa; por lo tanto, no cabe
calificar de ilegal a un o una inmigrante porque
no es un delincuente ni un criminal, sino que
simplemente puede encontrarse en una situación de
irregularidad…”Irregular” es la forma más adecuada
de referirse a esta situación…..”sin papeles” no
es un término jurídico, sino que parece responder
más a la situación subjetiva de los propios
inmigrantes…”. Apuntes para un Análisis de Prensa.
Fabiola Calvo Ocampo. www.acsur.org/acsur/destacamos/ciudadania.
11
Ver “Recomendaciones del Consejo Audiovisual de
Cataluña en materia de tratamiento informativo de
la inmigración” en Quaderns del CAC, número 12,
pág. 70. Enero-Abril 2002.
12
“Inmigración, prioridades para una nueva política
española”. Instituto Universitario Ortega y Gasset.
Real Instituto Elcano. 2004.www.realinstitutoelcano.org.
por Pedro Roncal Ciriaco. Periodista de plantilla de RadioTelevisión
Española, profesor del Instituto Oficial de RTVE y
profesor asociado en la Universidad de Navarra,
donde imparte clases de Producción y Programación
Radiofónica. Fue director de Radio 5 Todo
Noticias, canal informativo de Radio Nacional de
España, director del Canal 24 horas de Televisión
Española y director adjunto de los Servicios
Informativos de TVE.
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