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Una televisión villera

Lunes, 31 de agosto de 2009 Dejar un comentario Ir a comentarios

Desde principios de 1999, tanto las producciones de programas, noticieros e inlcuo las publicidades comerciales en televisión abierta argentina, apuntan a un target de público marginal, pobre, sin educación, más oriundo de barrios bajos o ‘villas miseria’.
Si bien antes de este periodo, los programas como Susana Gimenez y Marcelo Tinelli también iba dirigidos a la capa menos educada de la población, después de 1999 este modelo se profundizó.
La productora Pol-ka es una de las productoras de programas de este tipo. Todos sus programas tienen a los pobres como buenos y trabajadores y a los ricos como malos e injustos. Además algunas de estas producciones han incorporado el discurso político dominante en los medios de comunicación como los desaparecidos, el INADI, entre otros.
La publicidad no se ha quedado atrás. En muchos comerciales, a diferencia de los 80 y 90, en lugar de mostrar familias bellas, con facciones europeas y rasgos armoniosos, los protagonistas son actores muy jóvenes, morenos, con rasgos indígenas, demasiado flacuchos, con apariencia de anemia y “amas de casa” o madres de familia de una edad preocupante (jovencísimas, más cerca de los 20 años que de los 30).
Los noticieros ocupan la mayoría de sus contenidos a noticias aberrantes como violaciones, casos de pedofilia, crímenes brutales y robos de todo tipo, cuyos informes parecen más un manual para futuros delincuentes.
Las buenas noticias no abundan. Sólo cuando se relacionan con negociados o intereses de los propietarios de las licencias de TV como es el caso de Telefé, que maneja Telefonica de España, que sólo anuncia buenas noticias cuando tienen que ver con un artista español que desean promocionar o algo relacionado con sus intereses.
La televisión pública es indigerible. Solo trata temas desde la visión obtusa del oficialismo; indigenismo, historia de próceres argentinos trastocada, documentales extranjeros en contra de la Iglesia Católica, etc.
Cabe destacar como todos estos programas especialmente los noticieros, denigran las instituciones del Estado, muestran lo peor de los colegios, la Iglesia, y combaten especialmente al poder judicial, denigrando y culpando a todos los males “de los pobres” a la autoridad policial.
Otro caso es el programa llamado “Cárceles” que emite el español canal Telefé. Hacen un recorrido por algunas cárceles del sistema penitenciario, haciendo ver a los reclusos como víctimas de una sociedad injusta y otorgándoles un derecho de expresión muy discutible, ya que quienes son privados de su libertad por delitos, también son privados de otros derechos.
Se concluye que la televisión actual, lejos de informar y tener un carácter nacional cultural como la tv europea, pretende imponer patrones diseñados pareciera por enemigos del país, que son ajenos a los tradicionales patrones de vida y comportamiento de los argentinos y no contempla en absoluto a la clase media, salvo para vapulearla y mostrarla como víctima de los marginales, cuando informa que personas de clase media han sido asaltadas o brutalmente asesinadas en las noticias policiales.

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